Y que me hablen del amor… de eso que llaman “amor”.
Que me hablen de su concepto del amor, que yo guardaré silencio.
Mi concepto sería inútil exponerlo, ya que además de ser un humano más en este mundo con miles de errores por cometer que diariamente aprende algo más por lo que me considero una novata más en la vida, de nada serviría pues no quiero tratar de conceptualizarlo, ya basta de ese cliché de tratar de dar una definición del amor concreta y universal, pues es erróneo.
¿Cómo vemos al amor en esta sociedad? ¿Acaso sentimos todos de la misma manera?
¿De dónde vienen todos esos parámetros amorosos por los cuales todos nos regimos para saber cómo sentir?
Me aburre, me deprime, que cuando se hable del amor, se repita el mismo CD mental con la misma charla… ¿A dónde se fue esa autenticidad acerca de sentir? ¿Acaso si no sientes igual que los demás entonces no sabes amar? Al parecer si, y por eso el problema que al menos yo percibo y me preocupa. Y todos en algún momento hemos sido tanto testigos como culpables de esto.
¿Cómo saber si realmente has amado?
Todos diríamos porque sí, porque yo lo sé, yo si he estado enamorado. Y exactamente es así. Cada quien tiene una manera diferente de sentir, de amar. ¿No es absurdo entonces ese concepto universal que todos tenemos acerca de qué significa amar cuando todos sentimos de manera diferente?
Es esa construcción de tus sentimientos que poco a poco se van amoldando para encajar perfectamente, son los demás que determinarán como sentirás lo que será llamado como maduración sentimental. Para mí, madurar sentimentalmente, es cuando te das cuenta que eso que has creído durante mucho tiempo que se trataba amar, no tiene nada que ver con tu noción original acerca de lo que significa para ti amar. Madurar sentimentalmente para mí es tener la capacidad de poder armar un concepto de lo que significa el amor, y eso lo puedes lograr solamente mediante experiencias y más experiencias.
Además de lo que podemos percibir en las películas, en las canciones, (por dar un ejemplo muy tangible); está esa manera de amar original nuestra. Es tan solo hacer una pausa, aislarse de todas esas prenociones que tenemos acerca de “amar”.
No es juzgar tu manera de amar, es examinarla; si de verdad es tu manera de hacerlo o una simple costumbre, ese contexto en el que todos los que te rodean les funciona y por eso te “funciona” con ellos.
Es complicado, erróneo decirle a alguien: “tú no has amado nunca, no sabes amar.”
No es que no sepa amar, es que no se conoce a sí mismo y tampoco ha hecho el intento por hacerlo pues cree que está muy bien la manera en que lo hace porque encaja perfectamente con los demás; tiene un relación de muchos años, se acuerda de todos sus aniversarios, van al cine…
Más allá de percibir esto como romanticismo y algo normal… ¿Es eso amor? Sea cual fuere la respuesta, no es correcta ni equivocada, es hacer pausa y reflexionar si todo eso significa para ti amar verdaderamente.
¿No te parecería triste hablar de lo perfecta que ha sido tu relación con alguien durante muchos años y contar la misma historia que tiene quizás más de la mitad del mundo?
No es tener una relación, no es cumplir todas las normas que comprende una relación, no es tener esa etiqueta de “novia/o” para ser bien visto por los demás e identificar el amor que sientes por otra persona. Para mí, eso no es amor. Es dejar que ese concepto de “relación” acabe, oscurezca, disminuya con lo que sientes como amar.
Lo que quiero hacer explícito en todo esto, además del nivel materialista al que se ha llevado la palabra “amor” por cuestiones comerciales, es si nosotros mismos también nos hemos dejado poner un código de barra por ahí escondido y somos productos del "comercio del amor".
Nos necesitan que creamos en ese “amor” comercial, necesitan que creamos que amor es consumir; que amor es “En una relación con…” en Facebook, que amor es dedicarle tu username del Messenger o del BB MSN a tu pareja, acordarse del aniversario, y darle un regalo, la foto con ella/el, los mensajitos durante el día, llamarle y presentarlo como novio/novia; nos necesitan que relacionemos ese circo llamado “relación” con “amor”.
Vivir dentro de ese contexto cuadrado que determinan las relaciones el cual casi siempre implica un fin pues en algún momento alguno de los dos se saldrá de esos parámetros y se dirán: “ya esto no funciona, yo estoy dando más que tú aquí - ya no siento lo mismo – no eres tú, soy yo – ya ni me escribes como antes – te pusiste soltero/a en el Facebook -”. ¿Es amor eso verdaderamente? ¿Es amor dejar de sentir algo por el otro de un día para otro porque simplemente la relación termino? ¿Implican entonces las relaciones amor por tiempo limitado, tiene un plazo estimado?
No es cobardía a enfrentar todos estos problemas que comprenden una relación, es reflexionar si verdaderamente amar implica todos estos problemas y no son problemas superficiales que conlleva el tener “relaciones”. ¿Estas amando verdaderamente o simplemente tienes una relación?
Pero antes de adentrarnos en el concepto de relaciones, es más sencillo que esto; como expuse antes, es conocer tu concepto del amor antes de hablar de “relación” ya que ésta puede “vender” tu concepto.
Profundizar más en este tema sería muy complejo y llevaría muchos más posts, es cuestión de exponer de manera superficial que no deberíamos permitirnos que le pongan también al amor un código de barra, como si fuese un producto que viene en cajitas y todos usamos.
El amor es algo natural, puro del ser humano, que en todos nace y sentiremos en algún momento y por ello hay que estar atentos cuando esto pase y no permitir que nos establezcan parámetros para poder descubrir cuando pase.
Si amar para ti significa muchas cosas distintas de las que el resto está acostumbrado, está bien, has descubierto que significa amar realmente.
Y para aquellos que digan que no creen que en el amor, que no existe, es porque no les conviene creer en él, ¿cobardes? Quizás. No les conviene “enamorarse”, y no los culpo, quién querría formar parte del montón; si de ese montón de robots que al parecer sienten de la misma manera y por ende se comportan de la misma vacía manera, se rigen por esos parámetros que dicta el verbo “amar” que nadie se atreve a discutir o cambiar porque es así como les funciona eso que llaman “amar”.
Que me hablen de su concepto del amor, que yo guardaré silencio.
Mi concepto sería inútil exponerlo, ya que además de ser un humano más en este mundo con miles de errores por cometer que diariamente aprende algo más por lo que me considero una novata más en la vida, de nada serviría pues no quiero tratar de conceptualizarlo, ya basta de ese cliché de tratar de dar una definición del amor concreta y universal, pues es erróneo.
¿Cómo vemos al amor en esta sociedad? ¿Acaso sentimos todos de la misma manera?
¿De dónde vienen todos esos parámetros amorosos por los cuales todos nos regimos para saber cómo sentir?
Me aburre, me deprime, que cuando se hable del amor, se repita el mismo CD mental con la misma charla… ¿A dónde se fue esa autenticidad acerca de sentir? ¿Acaso si no sientes igual que los demás entonces no sabes amar? Al parecer si, y por eso el problema que al menos yo percibo y me preocupa. Y todos en algún momento hemos sido tanto testigos como culpables de esto.
¿Cómo saber si realmente has amado?
Todos diríamos porque sí, porque yo lo sé, yo si he estado enamorado. Y exactamente es así. Cada quien tiene una manera diferente de sentir, de amar. ¿No es absurdo entonces ese concepto universal que todos tenemos acerca de qué significa amar cuando todos sentimos de manera diferente?
Es esa construcción de tus sentimientos que poco a poco se van amoldando para encajar perfectamente, son los demás que determinarán como sentirás lo que será llamado como maduración sentimental. Para mí, madurar sentimentalmente, es cuando te das cuenta que eso que has creído durante mucho tiempo que se trataba amar, no tiene nada que ver con tu noción original acerca de lo que significa para ti amar. Madurar sentimentalmente para mí es tener la capacidad de poder armar un concepto de lo que significa el amor, y eso lo puedes lograr solamente mediante experiencias y más experiencias.
Además de lo que podemos percibir en las películas, en las canciones, (por dar un ejemplo muy tangible); está esa manera de amar original nuestra. Es tan solo hacer una pausa, aislarse de todas esas prenociones que tenemos acerca de “amar”.
No es juzgar tu manera de amar, es examinarla; si de verdad es tu manera de hacerlo o una simple costumbre, ese contexto en el que todos los que te rodean les funciona y por eso te “funciona” con ellos.
Es complicado, erróneo decirle a alguien: “tú no has amado nunca, no sabes amar.”
No es que no sepa amar, es que no se conoce a sí mismo y tampoco ha hecho el intento por hacerlo pues cree que está muy bien la manera en que lo hace porque encaja perfectamente con los demás; tiene un relación de muchos años, se acuerda de todos sus aniversarios, van al cine…
Más allá de percibir esto como romanticismo y algo normal… ¿Es eso amor? Sea cual fuere la respuesta, no es correcta ni equivocada, es hacer pausa y reflexionar si todo eso significa para ti amar verdaderamente.
¿No te parecería triste hablar de lo perfecta que ha sido tu relación con alguien durante muchos años y contar la misma historia que tiene quizás más de la mitad del mundo?
No es tener una relación, no es cumplir todas las normas que comprende una relación, no es tener esa etiqueta de “novia/o” para ser bien visto por los demás e identificar el amor que sientes por otra persona. Para mí, eso no es amor. Es dejar que ese concepto de “relación” acabe, oscurezca, disminuya con lo que sientes como amar.
Lo que quiero hacer explícito en todo esto, además del nivel materialista al que se ha llevado la palabra “amor” por cuestiones comerciales, es si nosotros mismos también nos hemos dejado poner un código de barra por ahí escondido y somos productos del "comercio del amor".
Nos necesitan que creamos en ese “amor” comercial, necesitan que creamos que amor es consumir; que amor es “En una relación con…” en Facebook, que amor es dedicarle tu username del Messenger o del BB MSN a tu pareja, acordarse del aniversario, y darle un regalo, la foto con ella/el, los mensajitos durante el día, llamarle y presentarlo como novio/novia; nos necesitan que relacionemos ese circo llamado “relación” con “amor”.
Vivir dentro de ese contexto cuadrado que determinan las relaciones el cual casi siempre implica un fin pues en algún momento alguno de los dos se saldrá de esos parámetros y se dirán: “ya esto no funciona, yo estoy dando más que tú aquí - ya no siento lo mismo – no eres tú, soy yo – ya ni me escribes como antes – te pusiste soltero/a en el Facebook -”. ¿Es amor eso verdaderamente? ¿Es amor dejar de sentir algo por el otro de un día para otro porque simplemente la relación termino? ¿Implican entonces las relaciones amor por tiempo limitado, tiene un plazo estimado?
No es cobardía a enfrentar todos estos problemas que comprenden una relación, es reflexionar si verdaderamente amar implica todos estos problemas y no son problemas superficiales que conlleva el tener “relaciones”. ¿Estas amando verdaderamente o simplemente tienes una relación?
Pero antes de adentrarnos en el concepto de relaciones, es más sencillo que esto; como expuse antes, es conocer tu concepto del amor antes de hablar de “relación” ya que ésta puede “vender” tu concepto.
Profundizar más en este tema sería muy complejo y llevaría muchos más posts, es cuestión de exponer de manera superficial que no deberíamos permitirnos que le pongan también al amor un código de barra, como si fuese un producto que viene en cajitas y todos usamos.
El amor es algo natural, puro del ser humano, que en todos nace y sentiremos en algún momento y por ello hay que estar atentos cuando esto pase y no permitir que nos establezcan parámetros para poder descubrir cuando pase.
Si amar para ti significa muchas cosas distintas de las que el resto está acostumbrado, está bien, has descubierto que significa amar realmente.
Y para aquellos que digan que no creen que en el amor, que no existe, es porque no les conviene creer en él, ¿cobardes? Quizás. No les conviene “enamorarse”, y no los culpo, quién querría formar parte del montón; si de ese montón de robots que al parecer sienten de la misma manera y por ende se comportan de la misma vacía manera, se rigen por esos parámetros que dicta el verbo “amar” que nadie se atreve a discutir o cambiar porque es así como les funciona eso que llaman “amar”.
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